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ALGUNAS RECOMENDACIONES PARA DIRIGIR Y DESARROLLAR EQUIPOS DE TRABAJO EN LA FUNCIÓN PÚBLICA

24 MAYO 2026
Por Mg. Salvador Aparicio Matamala
En la actualidad, la función pública enfrenta importantes desafíos relacionados con el aumento de las demandas ciudadanas, la modernización del Estado, la escasez de recursos y la necesidad de responder rápidamente frente a escenarios cada vez más dinámicos, complejos y sorpresivos. En este contexto, la capacidad para liderar, dirigir y desarrollar equipos de trabajo, es una competencia fundamental para el éxito de las organizaciones públicas.
Las instituciones del Estado deben cumplir múltiples funciones de manera simultánea, la mayoría de las veces bajo presión y con recursos limitados, sean estos humanos, monetarios o físicos. Por esta razón, los equipos de trabajo representan uno de los principales activos estratégicos de la administración pública.
Dirigir personas dentro de organizaciones públicas requiere mucho más que conocimientos técnicos. Actualmente, los líderes necesitan desarrollar habilidades blandas relacionadas con la comunicación, la empatía, la gestión de conflictos, la probidad administrativa, el liderazgo participativo y la capacidad de adaptación frente a una incertidumbre permanente.
Además, los equipos de trabajo deben enfrentar nuevas exigencias tecnológicas, cambios normativos, crisis sociales, emergencias y crecientes expectativas ciudadanas. Frente a lo descrito, resulta indispensable fortalecer el trabajo colaborativo y desarrollar equipos preparados para actuar de manera eficiente en ambientes cambiantes, con permanente incertidumbre y complejidad.
La importancia de los equipos de trabajo en la Función Pública
Los equipos de trabajo constituyen uno de los pilares fundamentales para el funcionamiento eficiente de las instituciones públicas. A través del trabajo colaborativo, las organizaciones pueden coordinar esfuerzos, compartir conocimientos y enfrentar de mejor manera los desafíos impuestos.
En la administración pública, muchas tareas requieren la participación simultánea de distintas áreas y profesionales. Por ejemplo, la implementación de un programa social puede involucrar recursos humanos, finanzas, logística, planificación y atención ciudadana. Sin una adecuada coordinación y control entre estas unidades, los resultados pueden verse afectados.
Los equipos bien organizados, permiten mejorar la calidad de los servicios entregados a la ciudadanía, optimizar los recursos disponibles, fortalecer la capacidad de respuesta institucional y fortalecer la imagen del servicio público, todo lo cual la ciudadanía lo está evaluando permanentemente.
El trabajo en equipo favorece la innovación y la generación de soluciones más eficientes. Cuando las personas comparten experiencias y conocimientos, resulta más fácil identificar problemas y desarrollar propuestas de mejora, independiente cual sea la problemática a la cual se enfrenta el servicio.
Recomendaciones para dirigir equipos de trabajo
Una de las principales recomendaciones para dirigir equipos de trabajo en la función pública es fortalecer el liderazgo positivo y participativo. Los funcionarios necesitan líderes que generen confianza, sean cercanos, que empaticen con sus problemas, que orienten adecuadamente al equipo y promuevan ambientes laborales saludables, armónico y efectivos.
El liderazgo basado únicamente en la autoridad formal suele generar desmotivación y resistencia al cambio. En cambio, un liderazgo participativo permite involucrar a las personas en la toma de decisiones y fortalecer el compromiso organizacional gracias a herramientas como el empowerment.
Otra recomendación importante consiste en promover la comunicación efectiva, ya que, muchos problemas organizacionales surgen debido por malas interpretaciones, falta de información o deficiencias en la comunicación y coordinación entre las distintas áreas del servicio público.
Por ejemplo, en situaciones de emergencia o crisis institucional, una comunicación clara y oportuna, además de contar con planes definidos y conocidos para situaciones extremas, permite coordinar mejor los esfuerzos y reducir errores operacionales ayudando con ello a generar respuestas y acciones efectivas.
También resulta fundamental reconocer el trabajo de las personas. Muchas veces, en la función pública existen altos niveles de presión laboral y escaso reconocimiento institucional. Acciones simples como felicitar públicamente un buen trabajo, dar las gracias por el esfuerzo de los funcionarios o escuchar propuestas de mejora, pueden generar importantes efectos positivos en la motivación de los equipos y con ello a lograr las metas con menor esfuerzo.
Asimismo, los líderes deben fomentar la capacitación permanente y el aprendizaje continuo en los equipos. Las organizaciones públicas enfrentan constantemente cambios tecnológicos, administrativos y normativos, por lo que resulta indispensable mantener equipos actualizados y preparados para enfrentar nuevos desafíos y nuevos escenarios con realidades presentes como la falta del RRHH, la reducción de presupuesto disponible y la incertidumbre.
El desarrollo de equipos en escenarios complejos.
Los líderes deben generar ambientes laborales que favorezcan la colaboración y el apoyo mutuo. Equipos cohesionados suelen responder mejor frente a situaciones complejas y mantienen mayores niveles de eficiencia bajo presión.
Por ejemplo, durante emergencias sanitarias o desastres naturales, muchos equipos públicos deben trabajar largas jornadas enfrentando altos niveles de estrés y presión interna y del entorno. En estas situaciones, el liderazgo empático y la preocupación por el bienestar de las personas pueden marcar una diferencia significativa en el desempeño institucional y en el logro de los objetivos.
Además, resulta importante fortalecer la inteligencia emocional dentro de los equipos de trabajo. La capacidad de controlar emociones, resolver conflictos y mantener relaciones laborales positivas, contribuye directamente a mejorar la capacidad de respuesta organizacional con oportunidad y efectividad.
Otro aspecto clave consiste en fomentar la confianza dentro de los equipos, cuando las personas confían en sus líderes y compañeros, existe mayor disposición para colaborar, asumir responsabilidades y enfrentar desafíos complejos.
La gestión y administración de recursos escasos en la Función Pública
Uno de los principales desafíos de la administración pública es la necesidad de responder a múltiples demandas sociales utilizando recursos limitados y a veces en disminución. Esta realidad obliga a las instituciones a optimizar permanentemente sus procesos para priorizar adecuadamente sus acciones y liquidez.
Los equipos de trabajo adquieren una importancia estratégica para lograr los objetivos, donde funcionarios motivados, comprometidos y bien coordinados permiten utilizar mejor los recursos disponibles y aumentar la eficiencia institucional.
Los líderes públicos deben ser capaces de tomar decisiones equilibradas considerando restricciones presupuestarias, necesidades ciudadanas y prioridades institucionales, entre otras variables que afectan y restringen la gestión.
Por ejemplo, una municipalidad con recursos limitados puede enfrentar simultáneamente problemas de seguridad, infraestructura y asistencia social. Frente a este escenario, el trabajo coordinado entre distintas unidades resulta fundamental para distribuir adecuadamente los recursos y responder de manera eficiente y oportuna a las necesidades de la comunidad.
La creatividad y la innovación resultan esenciales para enfrentar la escasez de recursos. Muchas veces, soluciones simples y bien coordinadas pueden generar importantes mejoras organizacionales sin necesidad de grandes inversiones económicas.
Por último, dirigir y desarrollar equipos de trabajo en la función pública representa uno de los principales desafíos de las organizaciones modernas. Las instituciones del Estado deben reaccionar y responder diariamente a escenarios complejos, dinámicos y muchas veces impredecibles.
Frente a esta realidad, el liderazgo positivo, la comunicación efectiva, la empatía y el trabajo colaborativo se transforman en herramientas fundamentales para fortalecer el desempeño institucional y la gestión pública.
Los equipos de trabajo representan el principal motor de las organizaciones públicas, por lo que el preocuparse de desarrollar habilidades humanas armónicas dentro de las instituciones, contribuye significativamente a mejorar la eficiencia, disminuir conflictos y generar organizaciones más resilientes.
Las organizaciones públicas modernas deben considerar que el verdadero desarrollo institucional, depende principalmente de las personas y de la capacidad de sus líderes para orientar, motivar y fortalecer adecuadamente a sus equipos de trabajo, gestionando el talento con oportunidad y efectividad.