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IMPORTANCIA DE LA ESTRATEGIA EN LA GESTIÓN PÚBLICA

07 MAYO 2026
Por Mg. Salvador Aparicio Matamala
La estrategia en la gestión pública constituye un elemento esencial para garantizar que las instituciones del Estado puedan responder de manera eficiente, transparente y sostenible a las necesidades de la ciudadanía. En América Latina, y particularmente en Chile, la modernización del Estado ha impulsado el desarrollo de modelos de administración pública orientados a resultados, planificación estratégica y fortalecimiento institucional. La gestión estratégica permite coordinar recursos, definir prioridades y evaluar el impacto de las políticas públicas, favoreciendo así una administración más eficaz y cercana a las personas.
Desde la perspectiva de la administración pública, la estrategia puede entenderse como el conjunto de decisiones y acciones orientadas al cumplimiento de objetivos institucionales de largo plazo. A diferencia de una gestión reactiva, la planificación estratégica permite anticipar escenarios, identificar riesgos y establecer mecanismos de control y evaluación. En los países latinoamericanos, esta visión ha adquirido relevancia debido a los desafíos históricos asociados a la desigualdad social, la corrupción, la baja confianza ciudadana y las limitaciones presupuestarias.
En Chile, la estrategia en la gestión pública ha cobrado especial importancia a partir de los procesos de modernización impulsados desde la década de 1990. La implementación de sistemas de evaluación del desempeño, presupuestos por resultados y herramientas de transparencia, ha permitido fortalecer la capacidad del Estado para administrar recursos públicos con mayor eficiencia. Instituciones como la Contraloría General de la República, la Dirección de Presupuestos y el Consejo para la Transparencia cumplen un rol fundamental en la supervisión y control estratégico de la gestión estatal.
Uno de los principales aportes de la estrategia en la administración pública es la mejora en la toma de decisiones. Cuando las instituciones cuentan con objetivos claros y planes definidos, resulta más fácil coordinar acciones entre distintos organismos y optimizar el uso de los recursos fiscales. Esto es especialmente relevante en contextos de crisis económicas, sanitarias o sociales, donde el Estado debe actuar de manera rápida y eficiente. La pandemia de COVID-19 evidenció la necesidad de contar con estrategias públicas sólidas, basadas en información confiable y capacidad de adaptación.
Asimismo, la gestión estratégica fortalece la transparencia y la probidad administrativa. En Chile, la Ley de Transparencia y la Ley de Probidad han promovido una cultura institucional basada en la rendición de cuentas y el acceso a la información pública. Una estrategia bien diseñada incorpora mecanismos de control interno, seguimiento de metas y evaluación permanente, lo que reduce riesgos de corrupción y mejora la confianza ciudadana en las instituciones.
En el ámbito latinoamericano, organismos internacionales como la CEPAL y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han destacado la necesidad de fortalecer las capacidades estratégicas de los Estados. La planificación pública moderna requiere integrar innovación, transformación digital y participación ciudadana. Los gobiernos que desarrollan estrategias claras y sostenibles logran mejorar la calidad de los servicios públicos y aumentar la legitimidad democrática.
Finalmente, la importancia de la estrategia en la gestión pública radica en su capacidad para orientar el desarrollo institucional y social de un país. En Chile y en América Latina, los desafíos actuales exigen administraciones públicas más profesionales, transparentes, eficientes, oportunas y que fomenten cero corrupción. La estrategia no solo permite alcanzar objetivos administrativos, sino también contribuir al bienestar colectivo, fortalecer la democracia y garantizar un uso responsable de los recursos públicos relacionados con los hombres y mujeres, los presupuestos y el patrimonio fiscal. Por todo lo descrito, la planificación estratégica debe considerarse una herramienta fundamental para el desarrollo del Estado moderno.